La velada del viernes 12 de octubre se llevó en condiciones menos favorables que la vez anterior. Un fin de semana largo y con un partido de futbol de la selección chilena eran motivos suficientes para hacer bajar la concentración de público. Y así ocurrió, ya que la asistencia al Teatro Caupolicán fue considerablemente menor que la última pelea. A pesar de esto, los combates que se desarrollaron durante la velada alcanzaron las expectativas que se tenían, dejando una buena impresión.

La pelea de semifondo prometía ser un espectáculo interesante. Ambos púgiles tenían una trayectoria similar en el mundo profesional, contabilizando no más de dos peleas. Sin embargo, había algunas diferencias importantes. En términos de experiencia boxística, la larga carrera de el “Ruso” en la selección fue un factor clave a la hora de definir el combate, ya que si bien Águila es uno de los pocos pesos medianos en Chile, Cherkashyn lleva más tiempo boxeando a nivel internacional.

Las giras y participaciones de Cherkashyn en los ciclos olímpicos y torneos internacionales le aseguraron no solo una mayor cantidad de peleas en la modalidad amateur, sino también el desarrollo de un boxeo más técnico. Aunque son evidentes las diferencias entre el boxeo amateur y profesional, las bases sólidas del deporte se aprenden en el mundo amateur, el cual tiene su culmine en las instancias internacionales donde se miden los mejores del mundo. Todo ello quedó en evidencia durante la pelea, donde el ex seleccionado mostró variadas combinaciones y una alta movilidad. Es de esperar que la evolución boxística de el “Ruso” mantenga su buena línea de boxeo, dominando la categoría.

En el combate de fondo venía Julio Álamos contra el argentino Facundo Galovar. Este último no venía en buen momento: había perdido por nocaut técnico ante su compatriota Rolando Mansilla, el 9 de junio de este año. Sin embargo, en términos numéricos era una pelea bastante pareja. Galovar tenía un record de 10-3-1 (7KO) y estuvo rankeado, entre enero y julio de 2018, entre los números 2 y 5 de la categoría supermediano en Argentina.

Observado las peleas previas de Galovar se podía predecir que lo ocurriría en el cuadrilátero. El argentino, que tenía un boxeo menos técnico y más desordenado, buscaría conectar una derecha en forma de volado para el nocaut, siempre manteniendo su agresividad. Resultó algo parecido desde los primeros asaltos.

A nuestro juicio, podemos destacar tres cosas de la pelea. Lo primero fue su intensidad ya que, de principio a fin, demostró ser competitiva.

Un segundo aspecto interesante fue el uso de la mano adelantada en el boxeo de Álamos. La izquierda en forma de jab, cross, gancho al hígado, etc. fue un elemento determinante en la victoria, sobre todo porque cerca del quinto asalto el púgil nacional se fracturó la mano derecha. A pesar de este incidente, el dominio de álamos fue claro gracias a este recurso. Esto nos recuerda que la mano adelantada no solo tiene la función de abrir espacios para golpear con la mano fuerte, sino que es un arma en sí misma.

El tercer y último aspecto por destacar es la inteligencia de combate y buen del espacio en el ring. Esto se vio sobre todo en el séptimo round, cuando Galovar conectó un par de derechas fuerzas que hicieron pusieron en aprietos al chileno. En ese momento, el buen uso del clinch, las cuerdas y la movilidad alrededor del ring le permitieron a Álamos recuperarse.

Esperamos que en el futuro las veladas boxeriles mantengan un nivel competitivo y sigan siendo transmitidas por televisión. Alcanzar a la mayor cantidad de público posible para re-encantar a la gente con este deporte será muy relevante en el futuro cuando los prospectos nacionales se acerquen a más títulos internacionales.