Alberto Reyes fue uno de los campeones peso gallo de Chile con mayor proyección en 1950, época en que el boxeo movía multitudes en los espectáculos semanales del Teatro Caupolicán. Llegó a  combatir incluso en Luna Park de Buenos Aires. Con 150 peleas amateur y 50 profesionales, campeón peso gallo de Chile, Alberto “Ventarrón” Reyes, hizo historia en una corta pero intensa carrera como boxeador profesional.

Luego de una dilatada carrera amateur, desde los 17 años boxeó por el club Ferroviarios, del cual era funcionario. Rápidamente alcanzó la cima por su boxeo violento y frontal. Siempre descrito como “demoledor”, se destacaba por un amplio uso de ganchos de izquierda y derecha y la pelea corta, cosa que, curiosamente, poco evolucionó en su boxeo.

Cuando llegó el momento de su primera pelea fuera de Chile, en Buenos Aires contra el local Romeo Luque, lo derrota por nocaut en febrero de 1952. Los cronistas de la época comentan que su boxeo se reducía a ganchos y una escasa defensa, sacrificando su físico que le permitía arremeter constantemente, a pesar del castigo que recibía.

La pelea de los 75 rounds

En su segunda pelea en Argentina acusan que hubo un fallo localista contra un rival que lo contragolpeaba frecuentemente, la prensa uruguaya declara que existe un problema defensivo grave ya que Reyes solo ataca y en su defecto, recibe muchos golpes.

De vuelta de su gira por Argentina, mejora algunos aspectos de su boxeo, pero siempre orientado a la ofensiva. Sabino Villarroel, su entrenador y toda una leyenda del pugilato nacional, destaca “Déjenlo que entre, que reciba, siempre que pegue, porque así gana”. Bajo esa premisa, su boxeo se desarrolló siempre a la ofensiva, en perjuicio del castigo que recibía en cada pelea.

En Santiago, vuelve a tener una segunda pelea contra Gil Reyes Sosa con quien, en 1952, había perdido en Buenos Aires, pero esta vez lo noquea con una enorme presión en la pelea corta, su boxeo es descrito como un “fighter” buscando conectar sus ganchos izquierdos y derechos, en distancia corta, alternando zonas blandas y la cabeza, en la mayoría de los casos es descrito por recibir gran cantidad de contragolpes.

Durante el año 1953 se enfrenta en dos ocasiones contra José Bruno, un boxeador argentino técnico, hábil que fue capaz de contragolpear y pelear en todas las distancias, dominando su estilo, aspecto que nos habla de la superioridad del boxeo argentino en la época, diseñado para adaptarse a los rivales y con una mayor valoración de la defensa como concepto base del boxeo.

El desarrollo de la defensa será la mayor piedra de tope para el boxeo chileno y su proyección internacional, como quedara patente cuando Reyes intente internacionalizar su carrera.

Su boxeo es constantemente cuestionado por su ofensiva unilateral y la cantidad de castigo que recibe en cada pelea. Los rivales argentinos se suceden constantemente y logra derrotarlos, pero cada pelea es una victoria “pírrica” como describe la prensa de la época.

En esta situación, sin mayores proyecciones más lejos de Buenos Aires, en 1953 una extraña asociación entre cineastas, managers y embajadores lo llevan a Ciudad de México, en donde, con un combate previo en peso pluma contra el local Abelardo Sire, se dirige a México. De manera insólita a los tres días, se enfrenta al “Ratón” Macías, una leyenda del boxeo mexicano y por esos años campeón gallo de México, era a todas luces un rival desmesurado, y en el primer combate Reyes cae por KO en el tercer asalto, unos meses después se lleva a cabo un segundo combate contra Macías, pero este termina peor que el anterior, Reyes es lanzando fuera del ring con un brutal gancho de derecha que fractura su mandíbula y acaba con su carrera en México.

Ese era el nivel en el hemisferio norte. A su retorno en Santiago, es entrevistado y nos da algunas pistas del desarrollo del boxeo en esos años. Primero Reyes siendo campeón gallo, realizaba casi todas sus peleas en pluma ya que, según él, era más fuerte, lo que más bien tiene relación con lo que el mercado argentino era capaz de entregar. Comenta que en México se dio cuenta que su gancho izquierdo no podía hacer daño a ningún profesional de ese país, así mismo, reconoce cosas increíbles como que era necesario usar la derecha o el jab.

De esta manera, después de una última pelea en 1955, Reyes se retira con 27 años, acusando que ya no resistía los combates como antes y a todas luces su boxeo agresivo ya había dado las primeras luces de un desgaste. Sus combates contra José Bruno en Santiago, posteriormente Macías, simplemente acabaron con su carrera que, a pesar de su facultades iniciales, siempre estuvo dirigido por personalidades oscuras, que no se preocuparon por el castigo recibido tras cada pelea o como cuando a los 3 días de estar México combatió contra el campeón local. También deja algunos apuntes sobre el desarrollo del boxeo chileno y sus falencias fundamentales en la defensa como parte del entrenamiento. Aun así, Reyes fue capaz de plantarse en el Luna Park y salir con la mano en alto, hazaña pocas veces realizada.

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