Por Juan Larena. Desde Los Ángeles, Estados Unidos.

El mes de septiembre, ha tenido al Canelo como amo y señor de Las Vegas, fundamentado en una verdad irrefutable: es el más taquillero y por eso cobra millones al por mayor, muy por encima de los meros mortales.

La incógnita estaba en determinar quién sería su rival, algo que pareció estar firmado y sellado cuando DAZN puso sobre la mesa 365 millones de dólares por 11 peleas en un lapso de 5 años para el mexicano y hace unos meses acordó pagarle un poco más de 100 millones verdes a Golovkin, por un convenio más reducido. Para la empresa, el éxito del innovador plan (cobrar por todo un año pleno de peleas el mismo precio que habitualmente cuesta un PPV) reside en sumar un número extraordinario de subscriptores…. y qué mejor que el tercer duelo entre los tan bien remunerados Álvarez y GGG para justificar la riesgosa inversión!!!

Pero en el boxeo de alto rango las cosas nunca fueron fáciles y esta no ha sido una excepción. Recordemos el tenso tire y afloje financiero que precedió al segundo encuentro entre las dos figuras más importantes de la categoría mediano. Esta vez el asunto resultó aun más complicado con Canelo manifestando públicamente que no tenía interés en subir nuevamente al ring con Golovkin. Por su parte, el kazajo anticipó que no aceptaría que la sede fuera Las Vegas, tras el muy cuestionado empate del primer combate (en mi opinión había prevalecido GGG) y decretaron la victoria de Canelo en la segunda (quizás mínima diferencia a favor de Golovkin, pero fue tan cerrada que un empate también hubiera sido aceptable). A esta altura no faltaban quienes preguntaban qué clase de genios eran los responsables de DAZN, que repartiendo montañas de dólares, no incluyeron en los contratos cláusulas que respaldaran semejante inversión.

Con el plan A en peligro, DAZN y Golden Boy comenzaron a elaborar un plan B, encontrar un rival de gran atracción para su “star”. Nombres como Andrade, Charlo, Derevyanchenko, Munguía, Saunders … no generaban entusiasmo. Paralelamente no se daba por descartado enderezar la negociación con GGG. Hace un par de días Tom Loefler (promotor de Golovkin) me comentó que habían rechazado las dos primeras ofertas de Golden Boy (la empresa de Oscar de La Hoya que representa al Canelo) y confiaban en recibir una más realista y concretar el combate del 14 de septiembre.

La otra opción residía en que el mexicano subiera de categoría, desafiando a Sergei Kovalev. La promotora del ruso (Kathy Duva, titular de Main Events) me dio una explicación que también estuvo centrada en el dinero. Golden Boy le había pedido que esperara por una oferta satisfactoria, hasta último momento. La gente de Kovalev consideraba que el arreglo debía contemplar una cifra compensatoria para Anthony Yarde y su respectivo promotor por dar paso al costado (Yarde tenía contrato firmado para combatir con Kovalev en Rusia, por el campeonato pesado ligero de la OMB). La oferta no se concretó y Main Events tuvo que enterarse por un comunicado hecho público este miércoles que Canelo había decidido NO PELEAR EN SEPTIEMBRE y prepararse en cambio para reaparecer a fin de año. Kathy Duva inmediatamente anunció que la pelea Kovalev-Yarde quedaba firme para el mes de agosto.

Resultado: el ruso a defender la corona en su ciudad natal; Golovkin a buscar vida por otro lado, (eligiendo como rival alguno de los boxeadores descartados por Canelo) y la gente aguardando una nueva ronda especuladora para determinar el oponente del gran ausente. Vaya a saber si después de tanta maniobra, Kovalev superando el obstáculo que representa Yarde termina enfrentando al Canelo en las postrimerías del 2019…. o si el triunvirato se pone de acuerdo, paga lo que corresponde y materializa la tercera con GGG.

Es hora que cada uno acepte la responsabilidad deportiva y el respeto hacia el público que, en definitiva, es quien respalda el negocio. Aquí no se trata solamente de ganar dinero fácil, a no ser que alguien pueda convencerme que los 15 millones de dólares embolsados por Álvarez en su combate frente al “turista” Fielding o los 35 millones de la cómoda faena contra Jacobs, significaron algún riesgo…. sin olvidar los 14 millones y medio que le dieron a Golovkin por demoler a un don nadie como Rolls.

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