Se sabía que llegaría de Filipinas un hombre que había sido ya campeón del mundo pero que también había sido noqueado en su segunda defensa. Emmanuel Dapidrán Pacquiao iba a enfrentar a Lehlo Ledwaba el 23 de junio de 2001 por el cetro supergallo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) en el respaldo de la pelea entre Óscar de la Hoya y Javier Castillejo, esa era la pelea que interesaba.

“Recuerdo que los narradores no podían ni decir mi apellido, decían ‘Pacuiaio’, con el paso del tiempo supieron que era Pacquiao, pero ese día no sabían pronunciarlo”, recordó en abril pasado el ‘Pacman’, cuando anunció su retiro, acerca de su debut en territorio estadounidense.

Pacquiao noqueó en seis rounds a Ledwaba para convertirse en bicampeón del mundo, y después de ello, se dedicó a atacar a la historia misma, subió de división, subió de división y siguió subiendo de divisiones hasta ser un histórico multicampeón.

Mejor aún, Manny se consagró como una de las más grandes figuras de este deporte, y se embolsó tantos millones de dólares que quizá nunca imaginó, incluyendo 120 de su penúltima pelea ante el estadounidense Floyd Mayweather Jr. en mayo de 2015.

En esa pelea con Ledwaba, Pacquiao, de apenas 22 años y seis meses de edad, además tuvo su primer contacto con el entrenador Freddie Roach. Con pocos días previos a la pelea de campeonato, Manny se encontró con Roach y empezó la carrera de éxitos.

Freddie se dio cuenta que Pacquiao era un boxeador de una sola mano, la izquierda, y su labor no sólo fue mejorarla, sino lograr que la mano derecha fuera otra arma en su agresivo estilo. Lo lograron años después.

Después de esa pelea con Ledwaba. Pacquiao combatió en seis ocasiones de 31, fuera de territorio estadounidense. Hizo de su rivalidad con los mexicanos un foco de atención mundial y cuando se acabaron los enfrentamientos, finalmente se encontró con Floyd Mayweather para protagonizar la pelea más cara en la historia del boxeo.

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