Es de esas peleas que se comentan por años y que hizo recordar aquellas viejas veladas que consolidaron al Teatro Caupolican como el principal reducto de boxeo del país.

Ante un buen marco de público, el semifondo de la velada que protagonizaría Julio Álamos se robó la noche tal como habíamos pronosticado en la previa.

Ramón Mascareña llegaba con la misión de defender su cinturón de peso super liviano y de mantener además su invicto ante un Héctor “Maldá” Medina que buscaba revitalizar su carrera luego de regresar al boxeo profesional en diciembre pasado después de 6 años de retiro.

La pelea comenzó tal como dictaba la lógica, con un Mascareña dominando el combate y un Medina que no daba con la distancia quedando a merced de los ataques del campeón, pero a medida que avanzó la pelea la situación cambió.

Medina logró conectar a Mascareña con su derecha y el iquiqueño lo sintió, lo que permitió que el de San Joaquín repitiera la dosis para emparejar el combate.

A mitad de combate la escena se volvió más dramática luego de un cabezazo que de nuestro sector se vio como casual, pero que el árbitro determinó como intencional descontandole un punto al boxeador iquiqueño. Dicho cabezazo le provocó un corte a Medina que lo condicionó durante buena parte de la brega.

Finalmente el aspecto físico fue crucial para decidir el resultado de la pelea, con un Medina exhausto desde el 6 round y un Mascareña más entero la balanza se inclinó hacia el campeón en los rounds llamados “de campeonato”.

Con la victoria, Mascareña llega a diez victorias sin conocer la derrota. Por su parte Medina estanca su record en cuatro victorias, cinco derrotas y un empate.

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