El exboxeador estadounidense Mike Tyson celebra sus 50 años renovado y arriba de un escenario después de una carrera llena de altibajos, mordiscos, campeonatos, derrotas y deudas.

El púgil parece haber dejado atrás la vida ajetreada y llega a la media centena de años de nuevo con estabilidad financiera. “Sí, vuelvo a ser un millonario, pero sigo pagando mis deudas”, dijo Tyson en una entrevista en diciembre en la emisora CNBC.

A sus 50 años, el boxeador es protagonista también de una obra de teatro que tras pasar por Broadway y otros escenarios actualmente se exhibe en el MGM Grand Casino de Las Vegas, donde cuenta con una muy buena acogida del público.

Este espectáculo podrá ser presenciado en nuestro país el próximo 15 de julio, en una gira que también lo llevará a Argentina, con un show que ha sido bien recibido por la crítica.

En la obra escrita por su tercera esposa Lakiha Spicer y basada en la autobiografía “Mike Tyson-The Undisputed Truth” (“Mike Tyson, la indiscutible verdad”), el púgil cuenta en un monólogo su vida como jamás se había contado antes.

Con su voz aguda y lenguaje vulgar, Tyson habla sobre su niñez en el gueto neoyorkino de Brownsville, su madre alcohólica, su amor a las palomas, su tiempo en la cárcel y sus andadas en el boxeo

Del gueto a la cima

En los años 80, Tyson era la gran sensación en el mundo del boxeo. El legendario entrenador Cus D’Amato sacó al joven del gueto y lo convirtió en una máquina de la lucha.

Con 25 nocauts en 27 combates, Tyson se subió al ring del Las Vegas Hilton el 22 de noviembre de 1986 para enfrentarse al campeón del Consejo Mundial de Boxeo, Trevor Berbick.

Su rival no tuvo ninguna oportunidad. Tras 335 segundos de combate, Tyson se coronó como el campeón más joven a la edad de 20 años y 144 días.

En 1988, el boxeador estadounidense agigantó su fama de imbatido tras noquear en tan so lo 91 segundos a Michael Spinks, lo que le valió el mote de “Iron Mike”.

La muerte de su entrenador, D’Amato, fue un golpe duro en la carrera de Tyson. Su pérdida generó también una ruptura entre sus allegados. De un lado su primera mujer, Robin Givens, y del otro el promotor Don King. Durante estas turbulencias perdió su primer combate contra el desconocido James “Buster” Douglas en Tokio en 1990.
La caída al abismo

Después de esto no levantó cabeza y en 1992 fue condenado a seis años de prisión por violar a una joven. Tras tres años en prisión y reconvertido al islam, Tyson salió de la cárcel y recuperó su cinturón de campeón.

Tras perderlo en 1996 contra Evander Holyfield, lo intentó recuperar el 28 de julio de 1997. El combate pasó a la eternidad cuando Tyson le mordió la oreja a su contrincante.

“Me deberían de haber atacado con una pistola eléctrica. Quería matar a Holyfield”, recuerdó “Iron Mike”. Después de ese combate, Tyson perdió su licencia de boxeo.

Nunca recuperó su trono. En 1999, volvió a la cárcel y en 2002 fue noqueado por Lennox Lewis. Tras abandonar el combate contra Kevin McBride en 2005 abandonó el deporte para siempre, diciendo que había perdido la pasión por el deporte.

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