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Corría el año 1914 y al creciente Santiago de esos años llegaban contantemente en un flujo de inmigración campo-ciudad cientos de trabajadores, tanto en las fábricas de Santiago y Valparaíso o al norte grande. Así fue el caso de Manuel Bastías, quien en sus ratos libres comenzó a adentrarse al mundo del boxeo, llegando a en una época compleja, ya que mientras Chile contaba con dos campeones sudamericanos Heriberto Rojas y Manuel Sanchez, que paradójicamente hacia inicios de siglo no podían combatir en Santiago debido a la muerte de Adolfo Morales en 1911, estando prohibido en la capital. En este estado de las cosas, Bastías solo le quedo practicar y esperar, siendo pupilo de Heriberto Rojas, quien por esos años era un afamado “strongman”, quien dedicaba su tiempo la enseñanza del judo, la lucha grecorromana, el boxeo y las competencias de fuerza. El boxeo aunque prohibido, siguió existiendo como “gimnasia” como era conocida la práctica de todos estos deportes en conjunto. Pero no tardaría mucho tiempo en que la recién creada Federación de boxeo en 1915 hiciera el suficiente lobby para que el deporte volviera a ser permitido. Así llegó el momento de debutar en el boxeo, en 1918 llego a Iquique un francés de apellido Salcedo, quien retaba a quien fuera capaz de derrotarlo a un combate a 15 asaltos, en esta época gran parte del boxeo se realizaba por medio de un sistema de desafíos en periódicos o a viva voz con una bolsa acordada según la importancia de los boxeadores. El francés era experimentado y no había podido ser derrotado, Bastías subió al ring y sufrió una golpiza de antología, sin embargo cayo al round 14,  demostrando que poseía una enorme capacidad atlética para alguien que nunca había combatido.

                                                                       Bastías 1923 

 

Así aprendió de su derrota y fue perfeccionando su defensa con otra leyenda local el peruano Alex Rely, quien por ese entonces realizaba una gira por el norte del país en Antofagasta, Tacna, Arica y Iquique.  Sin contar con mucha experiencia combatía con desventaja muchas veces con rivales que lo aventajaban en 10 kilos, pero el “duro” no le temía a nadie. Errante buscando con quien combatir llego hasta Viña del Mar y Valparaíso, en donde venció a todas la glorias locales, Alberto Coleman, Jonhson Gonzales, Aurelio Acuña y sostuvo dos encuentros muy duros contra el hombre de acero Duque Rodríguez el amo y señor de la categoría de medianos, con quien perdió por puntos, después de estos combates en Santiago en donde aseguro muy buenas bolsas viajo a Coquimbo, desde donde salió después de algunos combates previos hacia el cono sur, haciéndose de fama de rudo en Bolivia, Colombia, Ecuador y Argentina. El boxeo sin duda llevo lejos a Bastías quien una tarde de 1914 llego a Santiago en la búsqueda de nuevos horizontes.