Es seguramente el incidente más extraño de la historia del boxeo.  Aproximadamente un minuto después del séptimo asalto de la revancha de Riddick Bowe con Evander Holyfield en la arena al aire libre del Caesars Palace en Las Vegas el 6 de noviembre de 1993, un “paracaidista” aterrizó en el ringside. Con ambos boxeadores atónitos ante lo que veían.

El fanático de “bajo perfil” era James Miller, de 30 años, llego de forma muy discreta al coliseo, descendiendo en un paracaídas al ring en medio de la “magnífica batalla por el campeonato” para los títulos de peso pesado de la AMB y la FIB de Bowe. La demora tomó 22 minutos, ante un impasible Michael Buffer mantuvo la calma y fue capaz de mantener en sus lugares a los 14 mil espectadores.

Cuando la acción continuó, Holyfield logró otro evento imprevisto al superar a Bowe en la decisión mayoritaria de convertirse en el tercer hombre en la historia en recuperar los honores mundiales de peso pesado, con Floyd Patterson y Muhammad Ali como los dos primeros.

Bowe había superado unánimemente a Holyfield el año anterior, lo que llevó a Evander a ser considerado como el más débil en la revancha.

El tercer y último capítulo de su feroz trilogía ocurrió dos años más tarde, cuando Bowe se convirtió en el primer hombre noquear a “The Real Deal“Holyfield.

Las Razones de Miller, para hacer semejante acto, nunca fueron del todo aclaradas, al parecer la version mas aceptada, es que simplemente queria llamar la atención. Cosa que logro con creces, de todos modos fue reducido por la seguridad del estadio y encarcelado. “The Fan Man” como llego a ser conocido, murió en 2003 despeñado en un barranco mientras manejaba su automóvil, en una zona montañosa de Estados Unidos.

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