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Es el 22 de febrero de 1947 y en el aeropuerto de Cerrillos, la prensa de abarrotaba frente al aeropuerto, para ver a un hombre alto de raza negra que vestía una colorida camisa hawaiana.

Ambas cosas sorprendieron al periodista de Revista Estadio, la raza negra y la aparente “poca formalidad”, en un país conocido por la falta de color. El extranjero tan admirado era el campeón peso pesado más famoso de la época y uno de los mejores boxeadores de la historia, Joe Louis. Quien en 1947 realizó una visita a nuestro país para llevar a a cabo una exhibición con Arturo Godoy en el Estadio Nacional. Corrían los tiempos de post guerra y el boxeo había estado un buen tiempo en receso debido al conflicto global. Por lo mismo la visita, fue todo un acontecimiento.

Algunas cosas curiosas sucedieron durante la estadia de Louis a nuestro país, como que el cronista de Revista Estadio, “Don Pampa” no hablaba inglés y nadie en la prensa tampoco. Por lo tanto, se tuvo que recurrir a la distinguida esposa del embajador de los Estados Unidos en Chile, doña Edith Harris, para realizar la entrevista. Una de las cosas más curiosas que dijo, el famoso boxeador, es que el box, era un negocio para el.

Logico que ya no me atraiga y entusiasme la pelea como en los primeros tiempos. Estoy un poco cansado de ello. Hoy no peleo por gusto, si no por que el box es una forma de ganarme la vida” Revista Estadio febrero de 1947

Además habla de su verdadera pasión deportiva, el golf. “No es que el golf me guste mas que el box. Son dos cosas distintas, o paralelas si ustedes quieren. El box es un negocio y el golf es mi diversión”.   Curiosamente comenta que gano un torneo, mientras venía a Chile, durante su estadía en México.

Don Pampa, también importuno al ilustre boxeador, cuando le consulto cuánto dinero había ganado, a lo que Louis, le respondió si acaso quería que le prestara dinero.

Un aspecto interesante, de la entrevista, es la observación de que Louis, a pesar de pelear en la categoría de pesados desde 1934 y haber enfrentado monstros como Jim Braddock, Max Schmeling y Primo Carnera, lucia su rostro impecable. Cosa poco común en el boxeo nacional, ya que un rostro marcado por las batallas, era símbolo de ser “guapo”. Claramente el boxeo del primer mundo, tenía un desarrollo técnico mucho mayor.

Sobre este punto Louis, responde con mucha sabiduría “yo no peleo para que me golpeen. Me habría ido a mi casa. Solo hace mucho tiempo, un señor se le ocurrio darme justo ahí y muestra la barbilla.. se refería a la pelea con Max Schmeling, su único nocaut hasta la fecha.

Louis, causo sensación, en la capital, ya era una súper estrella deportiva, y venia de una gira deportiva por Caracas, México, Buenos Aires y Río de Janeiro, realizando exihibiciones de boxeo, los años de la guerra virtualmente lo habían sacado de competencia, cerca de 4 años. Aun así realizo una pelea a 6 asaltos con guantes de 14 onzas, con Arturo Godoy, a quien derribo en dos ocasiones, esta pelea estuvo llena de estrellas, ya que la arbitro Miguel Angel Firpo. Hasta la época fue uno de los eventos pugilísticos en nuestro país.