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La Revista Estadio en 1947 toma un artículo de interés para el desarrollo del boxeo en Chile. Con posterioridad a 1930, el boxeo profesional comienza lentamente a caer en un letargo, en parte por la crisis económica de 1929 que golpeó fuertemente los espectáculos de ocio, pero también por un periodo de pérdida de las grandes estrellas. En 1931 la máxima estrella Estanislao “Tany” Loaiza (75-34-5/35ko) pierde contra un joven Antonio “Fernandito” Fernández. En 1932 pelea contra el italiano Luigui Manfourt en la ciudad de Valparaíso y hasta 1939 no vuelve a aparecer en nuestro país, luego de un largo paso por Estados Unidos durante la década de 1930.

Otras figuras como Beiza o Godoy, también hacían su carrera en Estados Unidos, Fernandito, de otro modo, también hacía lo suyo en las más populosas ciudades de Sudamérica: Buenos Aires, Montevideo y Rio de Janeiro.

Pero el crecimiento del boxeo era otra cosa, ya que por muy exitosos que fueran Godoy, Fernandito y el Tany, ya no desarrollaban sus carreras en Chile, entonces en el terreno local, el boxeo comenzaba a ir a la deriva, el caso más duro de esta debacle fue la muerte de Luis Vicentini bajo el flagelo del alcoholismo en 1938.

Según los cronistas de la época, hacia 1945 el boxeo profesional estaba en franca decadencia, esto producto de la edad de sus representantes. Humberto Buccione con 30 años, Fernandito con 36, Godoy con 35, Carabantes con 33 y con Rendich y Salinas con 20, como las figuras con mayor proyección.

Los problemas que tenían en jaque el boxeo, según los periodistas especializados de la época, estaban concentrados en tres variables.

  • Extensión del amateurismo

Uno de los problemas más acuciantes del decenio 1935-1945, serían los largos periodos en los que se estaba en el boxeo amateur, ya que, según los criterios de la época, el boxeo amateur era una “escuela” para aprender los primeros rudimentos y posterior a la participación en algunos campeonatos nacionales, “saltar” al profesionalismo. En este sentido, este esquema era muy propio de la influencia norteamericana del boxeo chileno, orientado, principalmente, hacia el boxeo profesional. Sosteniendo que en 10 años de boxeo solo dos nombres de importancia salieron a la luz, como Mario Salinas y Carlos Rendich, los casos de importantes boxeadores amateur como Miguel Aronowski, Rolando Shiaffino, Hector Rodriguez y Roberto Care, quienes siguieron estudios universitarios o trabajos, mejor pagados. En parte esto tenía que ver con la baja en los espectáculos del boxeo profesional y cómo esto afectaba los ingresos y el desarrollo de la industria ligada al profesionalismo.

  • Las malas prácticas del gimnasio

Otra las razones para esta perdida en el deporte fue el derroche de tiempo en los gimnasios, por un lado, la desaparición de muchos profesores notables como Chago Lopez, ya sea, por su avanzada edad o por pocas oportunidades laborales. Al parecer, los gimnasios en su mayoría acondicionados para el amateur, no daban la resistencia física necesaria para dominar en el profesionalismo. Básicamente existiría un trabajo de acondicionamiento físico que no cumplía con los requisitos necesarios para el boxeo profesional.

En este sentido, se produjo un sistema complejo de mayor aumento del circuito de boxeo amateur, que benefició la integración y creación de múltiples escuelas de boxeo, tanto en las Fuerzas Armadas, universidades y empresas como Ferrocarriles. Esto benefició el circuito y difusión popular del boxeo, pero a su vez afectó el desarrollo del boxeo profesional por las escasas seguridades que ofrecía. Siempre sería mejor representar a una institución y al otro día volver a mi trabajo, que combatir en la incertidumbre a diario.

  • Los mitos de la “mandíbula de cristal”, “escasa resistencia” y “escasa consistencia”

En torno al desarrollo de los boxeadores de la época existen muchas crónicas en cuanto a ciertos fenómenos, que perduran hasta hoy. Como la clásica “mandíbula de cristal” conocida como la fragilidad a los nocauts, que es vista como una epidemia del boxeo, así se mencionan los casos de Mario Abarca, Guillermo Herrera y el famoso Canario Reyes. Las supuestas razones fisiológicas de este fenómeno son poco comprobables y, en muchos casos, puede depender de un mal trabajo de asimilación y recuperación, como la falta de entrenamiento en los músculos del cuello y trapecio.

También se acusa el extraño caso de la “escasa resistencia”, entendiéndose como la incapacidad física de terminar una pelea profesional. A juicio de los analistas del boxeo de aquella época, esto tenía relación con la excesiva estadía en el boxeo amateur, en donde sólo se combatía a tres asaltos, boxeadores como Nicolas Taiba, Antonio Parisi, Arturo Esteves y Guillermo Cisternas, son sindicados por su poca capacidad física. También se achacan dificultades disciplinarias. Así mismo se asocia a la “escasa consistencia”, lo que sería algo así como la falta de pegada y resistencia a los golpes. En resumen, gran parte del estancamiento del boxeo profesional en la década 1935-1945, corresponde a problemas en el entrenamiento físico.

El desarrollo del boxeo profesional se vio afectado, en parte, por un estancamiento del circuito profesional, ya sea por la aguda crisis económica de 1930, la Segunda Guerra Mundial que detuvo el circuito mundial y por ultimo, un estancamiento serio en los sistemas de entrenamiento deportivo, sobre todo en términos de preparación física que perjudicaron el boxeo profesional en estos años.

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