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Al igual que el ave fénix, el resurgir desde las cenizas de Andy Ruiz se dio en una noche que tuvo sus altibajos para el púgil mexicano en su largo camino de regreso a la cima mundial de los pesados. El esfuerzo realizado junto a Eddy Reinoso y a Saúl Álvarez para bajar 30 kilos y obtener una forma física óptima, tuvo como consecuencia el resultado que fue a buscar ante Chris Arreola.

Ubicado en el campus de USC, hogar de L.A. Galaxy, un velódromo y el football de SDSU, el Dignity Health Sports Park recibió cerca de 8,000 espectadores que fueron testigos de una jornada que pasó de un sol pleno sobre el cuadrilátero a la luna que terminó iluminando a los protagonistas. En las seis horas de duración del evento se sucedieron diez combates que acumularon todos los ingredientes para la receta de una exquisita velada de boxeo.

Entre los combates más resonantes, se destacaron las victorias por la vía del cloroformo de Erislandy Lara y Sebastián Fundora. “El Sueño Americano” sólo se demoró 1:20 en conseguir su victoria número 28 y la décimo sexta antes del límite cuando en la primera vuelta con un zurdazo al oído de Lamanna definió la contienda. La caída aparatosa y el tiempo que tardó en levantarse le dieron el dramatismo necesario para agregarle emoción a una contienda de rápida resolución.

En cambio el encuentro entre Sebastián Fundora y Jorge Cota tuvo que esperar hasta el 4to round para obtener una definición en la que intervino Ray Corona, árbitro del match, ya que Cota no reaccionaba ante la avalancha de golpes además de estar cortado en su ojo derecho. La corta distancia que propuso “El Demonio” para alcanzar el 1,97m de Fundora no le dio el resultado esperado, ya que el gigantón no se alejó en ningún momento y aprovechó la cercanía para conectar sus golpes de poder en todo momento. Después que se anunciara el ganador, Cota se trepó a las cuerdas en los cuatro rincones alzando los brazos hacia los fanáticos demostrando su disconformidad por el abrupto final. Con tan solo 23 años, ahora Fundora espera enfrentarse a los grandes nombres de la división como Jermell Charlo, Brian Castaño y Erislandy Lara.

Las peleas se fueron sucediendo, y otras tuvieron por definición las tarjetas de los jueces y un abandono en el 6to round de Omar Figueroa Jr, quién se enfrentó con Abel Ramos que alcanzó su 27ma victoria.

Finalmente llegó lo que todos estaban esperando después de casi 5 horas de transmisión, cuando Chris Arreola comenzó su camino hacia el cuadrilátero vistiendo una bata azul y blanca y la gorra de Los Ángeles Dodgers. Acto seguido vimos asomarse a Andy Ruiz que salió de su vestuario acompañado de un séquito de personas entre las también se encontraba el pequeño Andy. Vestido de amarillo y violeta el mexicano se subió al ring.

La pelea llegó a definirse en la tarjeta de los jueces que vieron ganador a Ruiz por decisión unánime. Lou Moret y Pat Russell puntuaron 118-109 y Zachary Young definió por 117-110. A pesar de la caída en la segunda vuelta cuando Arreola pudo conectar un potente descendente de derecha que obligó a Ruiz a apoyar rodilla en la lona. Vino la cuenta de ocho y el combate continuó.

En ese momento aprendió la lesión ya que no le permitió volver a conectar esa mano a su rival. Para obtener la victoria Ruiz impuso su enjundia y aptitudes para llevar a caminar todo el ring a Arreola, buscando siempre conectarlo en la cabeza ya que el cuerpo le quedaba lejos por el constante andar en retroceso, como el cangrejo, del apodado “la pesadilla”.

Al sonar la campana del décimo segundo round ambos boxeadores levantaron los brazos, pero al escuchar el puntaje, Arreola sacudía la cabeza de lado a lado mostrando su descontento.

En cambio Andy tenía una expresión de satisfacción en su rostro sabiendo que este primer paso, era necesario y concluyó con el resultado que esperaba para comenzar el ascenso a la cima.

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