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Fue una de las gratas sorpresas del año. El grito ahogado de Denisse Bravo por fin se pudo destapar luego que los jueces dieran su veredicto y confirmaran su victoria por decisión dividida ante la favorita canadiense Scarleth Delgado.

Fue la victoria que aseguró la medalla de bronce y que permitió que la “China”, como se conoce a la boxeadora oriunda de Lontué, hiciera historia transformándose en la primera mujer medallista panamericana en boxeo.

Pero el camino hasta ese logro no fue sencillo. Hasta hace solo unos meses Bravo estaba completamente fuera del panorama pugilístico nacional, pese a ser por años considerada una de las figuras con mayor proyección de este deporte en el país.

La falta de apoyos, la pandemia y decisiones personales, alejaron a Denisse del boxeo, pero este año quiso que la historia fuera distinta y fue así que esta deportista de tan solo 22 años comenzó un proceso que la trajo de vuelta a la selección, pese a que por poco se queda fuera de la nómina final.

Aún así, la porfía y las ganas de retomar su carrera como boxeadora, lograron que esta joven deportista pudiese destacar en el concierto panamericano, pese a tener tan solo unos meses de preparación y sin la cantidad de peleas que requiere una preparación óptima para este tipo de campeonatos.

La propia Denisse denunció esta situación luego de la obtención de su medalla al señalar que “falta un poco más de apyoo en todos los sentidos. Que nos lleven a más competencias internacionales, que nos lleven a más preparación, más implementos, mucho mejor apoyo en alimentación y en alojamientos. Que no siempre nos tiren las sobras”.

Ahora el objetivo de Denisse es París 2024 y luego de eso, continuar con su carrera en el boxeo, aquella que en un momento quedó en pausa y que por muy poco estuvo cerca de abandonar. Afortunadamente para nuestro boxeo, tendremos “China” para rato y ojalá esta vez, con el apoyo que una deportista de este talento y calidad requiere para que pueda explotar todo su potencial.

Foto: Photosport