
Niñas y adolescentes desplazadas encuentran en el deporte una vía para liberar el trauma y reconstruir su autoestima.
🥊 En un ring improvisado entre las tiendas de un campamento de desplazados en el sur de la Franja de Gaza, decenas de niñas y adolescentes lanzan golpes con determinación. Bajo la guía de su entrenador, transforman el dolor de la guerra en disciplina y esperanza.
🏚️ Osama Ayub tenía un club de boxeo en el norte del enclave palestino, pero tanto su gimnasio como su casa quedaron destruidos durante la guerra entre Israel y el movimiento islamista Hamás. Refugiado ahora en Jan Yunis, decidió volver a empezar, esta vez en medio de un campamento.
🏕️ “Decidimos trabajar dentro del campamento”, explica Ayub. Su objetivo es claro: ayudar a las jóvenes a canalizar el trauma provocado por los bombardeos, las pérdidas familiares y el desplazamiento forzado.
💔 Muchas de las chicas han perdido a seres queridos. “Sienten dolor y quieren liberarlo. Encontraron en el boxeo una forma de expresar sus emociones”, señala el entrenador, mientras observa cómo se enfrentan en combates amistosos o entrenan con un saco sobre la arena.
👨👩👧 Las familias acompañan el proceso. Padres y madres asisten a los entrenamientos y celebran cada avance. En medio de la devastación, el ring se convierte en un espacio de comunidad y resistencia emocional.
📅 Tres veces por semana —sábados, lunes y miércoles— Ayub dirige sesiones gratuitas para 45 boxeadoras de entre 8 y 19 años, en un entorno donde escasean incluso los recursos más básicos.
🌍 Ghazal Raduane, de 14 años, sueña en grande. “Practico boxeo para desarrollar mi personalidad, liberar mi energía reprimida y convertirme en campeona, enfrentándome a campeonas del mundo y haciendo ondear la bandera palestina”, afirma con determinación.
🛠️ La precariedad es evidente. Con madera reciclada construyeron un cuadrilátero sin colchonetas ni medidas de seguridad adecuadas. Ayub pide apoyo internacional para dotar a las jóvenes de guantes, calzado y equipamiento, e incluso oportunidades de entrenar en el extranjero.
📣 Rimas, de 16 años, lanza un mensaje directo: “Seguimos practicando boxeo a pesar de la guerra y la destrucción. Necesitamos guantes, zapatos y colchonetas. Entrenamos sobre la arena”.
💪 En un territorio marcado por la ruina, el sonido de los guantes golpeando se convierte en símbolo de resistencia. Para estas jóvenes, el boxeo no es solo deporte: es terapia, identidad y un acto de esperanza frente a la adversidad.






