El combate hasta ahora más duro de su carrera como boxeadora amateur tuvo que enfrentar la noche de este viernes 13 de octubre la pugilista nacional Victoria (“Vicky”) Quevedo. En el marco de las 4 peleas preliminares que se desarrollaron en la previa del enfrentamiento entre Julio Álamos y el peruano Jayro Morán, en las dependencias del Club México de Santiago, la representante nacional no pudo contra la púgil argentina Nara Ruth Montenegro.

En un cerrado encuentro, la actual campeona nacional de la categoría 64 kg, vivió su primer encuentro internacional frente a una experimentada rival trasandina. Y es que su contrincante, oriunda de Carlos Paz, es representante de la selección cordobesa de boxeo femenino y viene de ser medallista de plata del Campeonato Nacional de Boxeo Argentino, realizado en la provincia de Córdoba el pasado mes de julio, habiendo participado en repetidas ocasiones en dicha competencia.

Luego de 4 rounds de 2 minutos, la destacada pugilista de Santiago Centro perdió su invicto por decisión unánime, en un intenso combate que animó al masivo público de la velada. A punta de un boxeo muy ofensivo, con un considerable volumen de golpes y repetidas combinaciones de overhands (o ‘volados’) a la cabeza, hooks al cuerpo y un buen movimiento de cintura, la boxeadora trasandina obligó a “La Demonia” Quevedo a adoptar un estilo más defensivo, poco habitual en la representante nacional, quien suele dominar y abrumar a sus contrincantes en las veladas nacionales.  Así, pese a hacer un uso correcto de sus golpes rectos, a desplazarse con habilidad en el ring y a hacer frente a los duros golpes de la cordobesa, la avezada representante nacional no pudo evitar una caída por puntos frente a su rival, exhibiendo, no obstante, una pelea emocionante y de alto nivel, por parte de ambas contrincantes.

Pero más allá de esta pelea como evento aislado, que sin duda servirá como buena experiencia formadora para la aguerrida boxeadora capitalina, este resultado nos lleva a reflexionar sobre el bajo nivel de competitividad del boxeo femenino amateur nacional. Y es que, luego de una simple tarea de comparación entre el panorama de competencias nacionales y trasandinas (a propósito del compromiso disputado entre la púgil nacional y la delegada argentina), resulta lamentable la falta de iniciativas locales, tanto regionales como nacionales. Ejemplo cierto de ello sería la baja participación observada en el último Campeonato Nacional Femenino de boxeo, realizado el mes de junio del pasado año 2016, fruto más de la insistencia de las mismas participantes que del interés de la Federación Chilena de Boxeo (que había declinado realizar un torneo de tales características inicialmente) y que sólo congregó a 17 competidoras. Situación completamente diferente a lo ocurrido en la última versión de su contraparte realizada en Argentina (en julio del presente año), que convocó a más de 100 representantes de distintas provincias, en 10 categorías de peso diferentes.

Sin duda, si nuestra intención es formar competidoras de nivel, que puedan desempeñarse de manera satisfactoria en instancias no sólo nacionales, sino también frente a rivales internacionales, urge estimular el desarrollo de un circuito local de boxeo femenino, con una participación más constante y con mayor representación en veladas boxeriles. No obstante, estos esfuerzos difícilmente obtendrán un resultado permanente si no son avalados de forma consistente por el organismo regente del boxeo nacional, que hasta la fecha no se ha interesado en fomentar su desarrollo.

 

 

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