Es cosa de ver nuestras redes sociales para darse cuenta que un sector importante de nuestros seguidores se manifestó molesta por la pelea que se disputó el pasado sábado en Iquique.

Luego de la victoria de Ramón Mascareña y que le permitió conseguir el cinturón sudamericano plata del Consejo Mundial de Boxeo, los reclamos por el nivel que exhibió el rival no se dejaron esperar. “Paquete” fue el calificativo más suave que recibió el boliviano Eddy Salvatierra.

Lo cierto es que el nivel del rival del chileno dejó bastante que desear pero hay que tomar ciertos puntos en consideración antes de hacer un análisis categórico respecto de cómo ha sido manejada la carrera de Mascareña y de otros boxeadores de la escena nacional.

En primer lugar rescatar la contundente victoria del chileno. A los rivales inferiores hay que despacharlos rápido y eso fue lo que hizo Mascareña. Preocupante habría sido llegar hasta la decisión con un rival como Salvatierra pero eso no fue así.

En segundo lugar tenemos que tener en cuenta que Ramón todavía es un prospecto. No podemos olvidar que el ex seleccionado nacional recien debutó a mediados del año pasado, por lo que su carrera como boxeador profesional aún se encuentra en pañales.

Tomando en cuenta esto ¿no es válido que su equipo quiera cuidar la carrera de Mascareña considerando que aún se le puede catalogar como un boxeador ‘verde’?

Más de alguien dirá “pero para qué se pone a pelear por títulos si todavía no está listo” y he ahí el segundo punto a tomar en cuenta, porque Chile no es una escena que sea tomada muy en cuenta por las potencias del boxeo para reclutar nuevos talentos. Chile nunca ha tenido un campeón mundial en boxeo masculino (salvo el caso de Villablanca pero ya sabemos cómo terminó), por lo tanto, ¿de qué manera un boxeador de este rincón del mundo puede llamar la atención del resto del planeta? Con dos aspectos: Record y títulos.

Así es, se necesita de un buen record y ojalá un par de títulos de organismos reconocidos para comenzar a escalar en los rankings y llamar la atención en el extranjero. Los promotores no van a estar pendientes de ver la calidad de los rivales a los que has enfrentado, son los fríos números la carta de presentación que tienen los boxeadores de países donde este deporte no es tan masificado.

Siguiendo esa línea de pensamiento, parece de toda lógica querer mejorar en ese aspecto y casos en Chile hay muchos. Martín Vargas, boxeador considerado como uno de los mejores en la historia de este país, disputó su primer titulo nacional contra un púgil que tenía una pelea en su registro y su primera defensa de título sudamericano fue ante un rival que tenía un record de tres peleas ganadas y trece perdidas.

Martín Vargas se estaba haciendo un camino en el boxeo profesional y esa ruta lo llevó a disputar en cuatro ocasiones el título mundial, estando muy cerca de ganar en una de ellas como en su primera pelea ante Miguel Canto.

Otro aspecto que fue muy criticado es la supuesta facilidad con la que el Consejo Mundial de Boxeo sancionó este combate. Sabido es que estos organismos subsisten de los dineros que dejan el pago de sanciones y en ese sentido las oportunidades titulares muchas veces están supeditadas al aspecto económico.

En ese sentido, bienvenido sea que en estos años hayan aparecido promotores y equipos dispuestos a invertir para que nuestros boxeadores tengan esa posibilidad y no siempre ser la carne de cañón para que otros finalmente terminen bailando con la bonita.

Mal nos fue con esa estrategia de ir a capturar títulos fuera de Chile con la honrosa excepción de “Pancora” Velásquez en Brasil, que fue el “paquete” contratado por la organización para que el púgil local se luciera, pero que terminó con el chileno levantando los brazos y capturando el cinturón de campeón OMB.

El aficionado chileno tiene que entender que el boxeo en nuestro país está en proceso de reconstrucción, no podemos esperar a ir y saltar a la primera línea del pugilismo si nuestras nuevas figuras recién se abren paso en esta carrera. Ya llegará el momento de que tanto Mascareña, Álamos, Contreras y tantos otros enfrenten retos y pruebas más exigentes, pero para llegar a ese destino primero se les debe permitir construir el camino para llegar hasta allá.

Estoy convencido que a diferencia de otras épocas, este grupo de nuevos púgiles no ve los cinturones regionales como una meta o el techo máximo de sus carreras, ellos aspiran a más y para eso necesitan que sus carreras sean llevadas con cuidado y no sean quemadas a la primera de cambio.

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