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La velada del viernes de 13 octubre en el Club México mostró gran calidad tanto en el amateur como profesional. El evento principal se desarrolló con un público considerable, que se hizo notar con sus arengas y euforia. Pero lo que nos interesa destacar es la calidad técnica de la pelea profesional.

Julio Álamos venía como campeón de Chile super mediano tras noquear a Arnoldo Poblete un par de meses antes. Aunque no había ningún título en juego, esta pelea era importante, puesto que ratificaría o no el buen momento por el que pasa el púgil chileno. El combate no defraudó, puesto que Álamos mostró un gran despliegue técnico. Un buen uso del jab y juego de piernas, golpes al cuerpo, combinaciones precisas y velocidad. En este aspecto fue muy superior al boxeador peruano, el cual logró defenderse con una buena cintura el primer asalto y un par de fuertes golpes en el cuarto round.

Sin embargo, los cambios de estrategias de Álamos rindieron frutos y se tradujeron en una amplia ventaja en el quinto asalto. Este punto es importante, porque demuestra que no es necesario tener una pegada noqueadora “de un puño”, sino un trabajo constante, bien pensado y ejecutado durante la pelea. Esto requiere de un trabajo inteligente tanto del boxeador como de su esquina. Hasta ahora Álamos ha mostrado ambos elementos: buenos recursos técnicos y la ejecución de peleas inteligentes.

Pero como buen deporte competitivo, en el mundo del boxeo existen también otros factores de importancia. En lo que respecta a los títulos internacionales, un elemento central es la experiencia. Tomemos como ejemplo al título sudamericano supermediano y sus dos últimos campeones . El argentino Rubén Eduardo Acosta, campeón entre el año 2006 y 2015, tiene un total de 54 peleas (34-15-5) , mientras que el actual campeón, el argentino Gaston Alejandro Vega, tiene 40 peleas (27-11-2) . Un punto en común es que ambos son argentinos y, de hecho, entre 1990 y 2017, de los 11 campeones sudamericanos supermedianos 7 han sido argentinos.

Esto nos habla de que el circuito argentino es mucho más grande que el chileno y, por ende, sus boxeadores tienen más rivales para entrenar y combatir. Lamentablemente, nuestro país tiene ese punto en contra debido al poco apoyo y desarrollo que ha tenido este deporte en las últimas décadas. En efecto, nuestros mejores boxeadores y boxeadoras no encuentran rivales y eso ha entorpecido su crecimiento en términos experienciales.

No obstante lo anterior, Álamos tiene posibilidades muy reales de disputar algún título internacional. En ese momento se pondrán en juego sus capacidades técnicas y también su manejo antes y durante la pelea, todo lo que ha dado muestras de un crecimiento importante este último tiempo. Aunque es siempre necesario hacerse la pregunta ¿Cómo chocarán los recursos técnicos de un boxeador frente a la experiencia de otro?