El día 27 de octubre fui testigo de lo que a mi juicio fue el mejor combate profesional de este año  (esto lo digo de forma completamente subjetiva), anteriormente había escrito una columna, en donde criticaba abiertamente el combate de Cristian Salas en el Polideportivo Martín Vargas de Maipú, no por Cristian Salas y su boxeo, sino más bien por la organización y rival de baja calidad, ante un Salas que el viernes dejó en claro que es el mejor welter de Chile y un boxeador con recursos técnicos y una valentía sin igual. En una velada que contó con la notable participación del Club México, y púgiles de Maipú, quienes se mostraron muy aguerridos. Con los amateur del instituto azteca dirigidos por Miguel Aguja Gonzales, vimos la vuelta de Yerko Bravo quien lució imponente y en excelente condición física luego de su prolongado receso, así mismo el espectacular boxeo a distancia de Jean Musset, quien también había estado alejado de las competencias recientes.

Sin duda esta vez la organización a cargo de Pandora, Club México y la Municipalidad de Maipú, lograron una excelente coordinación y el evento contó con la calidad que merece un combate por un título CMB. Ahora vamos al combate profesional, que fue electrizante y una pelea muy dura. El argentino Obrador, fue un rival de altísima calidad, con una peligrosa contra de derecha, cosa que demostró en el segundo asalto cuando mandó a la lona de manera completamente sorpresiva a Cristián Salas, sin embargo la “Cobra” se repuso y en lo que a mi juicio fue el mejor Round del año, Salas mando a la lona a Obredor de manera completamente espectacular, logro igualar el descuento por caída. El Argentino terminó a duras penas el asalto, sin embargo se recuperó y se mantuvo disputando el dominio del combate, round por round, en una pelea ajustada y difícil donde salió a relucir lo mejor de Salas, una tenacidad a toda prueba de ganar y un manejo muy inteligente de su izquierda, con rápidos cross, después de los que venían andanadas de derechas rápidas, que mandaron a Obredor por segunda vez a la lona, quien demostrando tanta determinación como su rival, se levantó y siguió el combate, que a esas alturas era dominado por Salas, a costa de muchos sacrificios.

Cristián Salas nos calló la boca a quienes lo criticamos, lo hizo, como se debe arriba del ring demostrando que con un boxeo móvil y un estético uso de la izquierda y una tenacidad a toda prueba esta para grandes cosas. Hago eco de sus palabras al bajar del ring ante un enfervorizado público, cuando comenta la dificultad de entrenar en doble jornada, organizar la velada, combatir a un rival de mucha calidad y salir victorioso de una verdadera guerra. Cristián Salas logró su victoria a costa de sangre sudor y lágrimas.

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