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Ya ha pasado casi una semana desde que Daniela Asenjo se convirtiera en campeona mundial de la IBO y ya con más calma y pasado el periodo de euforia que significó este logro para el boxeo nacional es bueno proyectar lo que representa este hito para la carrera profesional de la valdiviana.

Lo que ha hecho Daniela es espectacular. No solo por su victoria ante Casey Morton, sino que hace tan solo unas semanas estuvo a punto de conquistar el cinturón mundial de la AMB en una pelea que de seguro dará que hablar siempre respecto de la polémica en torno a su fallo, pero independiente de esa situación, el hecho de tener tan pronto una nueva “Krespita” Rodríguez es algo que pocos habrían apostado que sucedería tan rápido.

Es solo cosa de ver dónde estaba la carrera de Daniela Asenjo hace un lustro atrás, inactiva y practicamente sin ningún tipo de respaldo detrás salvo el que siempre le entregó su coach y compañero de vida Alejandro Concha.

Fue recién en 2017 que la valdiviana tuvo un despegue no sin antes pasar por nuevos tropiezos como la derrota ante Isis Mascareña y todas las dificultades que tuvo en su momento para internacionalizar su carrera.

Pero fue precisamente en esos momentos duros donde aparecieron las que quizás sean las principales virtudes de la campeona mundial de la IBO: la ética de trabajo y la determinación, las ganas de querer salir adelante pese a la adversidad y que llaman a pensar en que su carrera está lejos de tener un techo.

Acá mismo en este medio dijimos luego de la pelea ante Maribel Ramírez que solo faltaban algunos ajustes para aspirar al objetivo y esos ajustes se vieron en la pelea ante Morton, Daniela no dejó dudas de su victoria y lo más importante, mostró que es capaz de realizar esas mejoras y esos ajustes con mucha rapidez lo que hace pensar que con un mayor apoyo que permita, entre otras cosas, realizar campamentos en el exterior y sparrings de calidad podríamos tener campeona para rato.

De todas formas, es indudable que tanto Daniela como su coach Alejandro ya están trazando las líneas de lo que será su próximo objetivo y que no debe ser otro que apuntar a un título de alguna de las cuatro grandes organizaciones del boxeo mundial.

Pero a lo que debemos apuntar todos es a que, en esta ocasión, ese viaje no se realice solo con la compañía de algunos pocos, sino que con un apoyo tanto moral como económico mucho mayor del que recibe hoy en día. Es hora que la empresa privada reconozca que en Daniela hay un modelo a seguir que perfectamente puede ser la mejor representante de cualquier marca. En un país con tan pocos referentes, sobre todo en lo deportivo, es hasta absurdo que una deportista como ella esté desaprovechada solo por el hecho de no vivir en Santiago.

Sabemos que el boxeo profesional no es responsabilidad del Estado, pero si se tiene que hacer un gesto mayor por parte de las autoridades públicas ante una deportista que ha dejado tan bien representado el nombre de nuestro país.

En síntesis, el título Mundial IBO fue una meta que se alcanzó, pero como en el ciclismo hay metas volantes, en la carrera de una deportista como Daniela Asenjo la meta final tiene que ser mucho mayor. Pero en esta ocasión, y siguiendo con las analogías ciclísticas, no dejemos que acarreé el pelotón sola y vayamos todos delante de ella cortándole el aire para que pueda avanzar mucho mejor.

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