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Tranquilo y feliz por este nuevo proceso que inicia en su carrera ligada al boxeo se muestra el excampeón chileno peso super welter y exseleccionado amateur, Mario Contreras, quien vive por estos días su primera experiencia internacional como entrenador.

“Demoledor” ahora está a cargo del equipo chileno que nos representará en los Juegos Bolivarianos de la Juventud Sucre 2024 y que está compuesto por cuatro boxeadores: Martín Henríquez (57 kgs.), Esteban Navarrete (63,500 kgs), Martín Almonacid (71 kgs.) y Domingo Ortíz (80 kgs).

Los Juegos Bolivarianos de la Juventud comienzan el próximo 4 de abril en Bolivia y por estos días la selección nacional se prepara en Quito, Ecuador para aclimatarse a la altura.

¿Cómo ha sido este proceso de cara a los Juegos Bolivarianos de la Juventud?

Tomé el equipo de la selección juvenil con dos semanas de anticipación antes de la preparación que hemos hecho acá en Quito. Me hubiese gustado que este proceso hubiese sido un poquito más largo, para poder trabajar un poco más la planificación y llegar con una mejor base física a Quito y poner más esfuerzo al trabajo físico en altura. Como no se pudo dar eso, tuvimos que trabajar un poco sobre la marcha y poder hacer lo que mejor funcione para el equipo.

Hemos tratado de mejorar las cualidades físicas de los chicos. Llegamos a Ecuador, hicimos una semana de adaptación, que es algo muy importante, y nosotros vinimos acá a Quito por 21 días a trabajar para adaptarnos a la altura de Sucre. La preparación física ha sido super buena, hemos cumplido con todo lo establecido en la planificación, estoy un poco descontento con los sparrings, puedo decir que tenemos dos boxeadores de nivel acá en Quito que son los campeones nacionales: el 54 kilos que me sirve para Martín Henríquez y el 80 kilos que me sirve para José Ortíz. Pero en los demás pesos no tenemos boxeadores de tan buen nivel para poder exigirles de buena manera. Eso es lo que nos ha faltado en la preparación, pero respecto de la parte física nada que decir, le hemos puesto empeño, los chicos han trabajado muy bien la parte aérobica, la adaptación en altura ha sido muy buena, así que me siento conforme por lo hecho hasta ahora por los chicos y creo que llegaremos de buena forma a los Juegos.

Imagino que debe ser complejo recibir un equipo con el que no has trabajado directamente antes y también cada uno viene con su propia preparación y experiencia previa en el boxeo ¿Cómo se manejan los entrenamientos para adaptarse a esas distintas realidades?

Tengo que decir desde ya que felicito a los profesores que están a cargo de los boxeadores que están acá, porque en sí llegaron en una muy buena preparación física. Nosotros en las dos semanas previas al viaje a Quito trabajamos mucho la combinación del trabajo físico y si bien se nota las diferencias en cuanto a experiencia a la hora de hablar estrictamente de boxeo, en la parte física le daría un aplauso al entrenador de Habana Antonio Deviu de José Ortíz, al entrenador de Iron Punch que entrenaron muy bien a Esteban Navarrete y obviamente al entrenador de Martín Almonacid que es el profesor Cruzat, entonces, si bien algunos no tenían experiencia en la selección, vinieron con una muy buena base. De esta forma el trabajo se hace mucho más fácil.

Por lo que me cuentas en lo físico estaríamos bien ¿Qué pasa con lo técnico?

En lo técnico tenemos una gran diferencia. El que tiene mejor boxeo es Martín Henríquez, lo que se puede deber a la falta de roce internacional de los otros chicos. Pero por garra o empeño no se quedan. Acá tenemos chicos que quizás no tienen la mejor técnica posible, pero dejan todo en cada entrenamiento y para mí eso es tremendo. Pero esto es parte del proceso, todos sabemos que cuando uno entra a la selección inicia un proceso y luego va creciendo como deportista. Lo que me gusta de ellos es que siempre están dispuestos, presentes y entregandolo todo.

¿Qué es lo que se puede alcanzar a trabajar en estas tres semanas que estarán en Ecuador?

Mucho no se puede hacer. Más allá de mejorar lo que es la condición física y la adecuación a la altura, por el poco tiempo que tenemos no es mucho. En esencia yo trato de fortalecer las cualidades de cada uno de los boxeadores y trabajar las debilidades. Ahora, ellos fueron campeones de Chile por algo, entonces no quiero que ellos pierdan su esencia y en cambio, fomentar y potenciar las cualidades que ellos tienen. Me hubiese encantado tener con ellos seis meses de preparación para corregir una serie de aspectos técnicos, pero por lo mismo hay que potenciar lo mejor de ellos y decirles que se puede, o sea tienen que creerse el cuento y darlo todo en el torneo.

Tomando en cuenta este escenario ¿Cuáles son las expectativas de cara a los Juegos Bolivarianos?

Se nos viene complicado. He estudiado a los rivales de cada uno de mis alumnos y también he hecho que ellos los estudien y hemos trabajado en conjunto con eso. Lo bueno de acá es que tenemos a un boxeador con mucha experiencia que es Martín, que además es un boxeador zurdo, muy complicado, y que ayuda mucho a sus compañeros. Las habilidades que él entrega al equipo y en sí la mezcla de estilos que tienen crean un resultado muy bueno. Esperamos dar lo mejor que se pueda.

Quiero destacar que los chicos han sido sumamente disciplinados, sumamente respetuosos, he tenido una muy buena experiencia con esto, es mi primera experiencia internacional como profesor y espero y quiero que les vaya muy bien en los Bolivarianos.

Su futuro en el boxeo profesional

Supimos de la decisión de la Comisión Nacional de despojarte de tu título de campeón ¿Cómo tomaste eso y qué va a pasar con tu carrera profesional?

Sinceramente no tengo un enfoque claro. Mi único enfoque claro es querer aportar con lo mejor que pueda al boxeo. Eso siempre lo he tenido en mente y traté de demostrarlo durante mi etapa como boxeador y pretendo hacerlo en esta etapa como formador. Uno se puede equivocar, pero quiero aprender, esforzarme para que nuestro país vaya surgiendo y creo que no soy el único de mi generación que quiere lo mismo.

¿Pero no le cierras la puerta a otra pelea?

La verdad es que la pelea que más esperaba era la que pudiésemos haber hecho con Daniel Muñoz. Esa era la pelea que esperé de chico, pero claro se vino el estallido social, la pandemia, fui papá nuevamente, tuve mucho tiempo parado, subí veinte kilos, sabemos que el boxeo chileno no es rentable, por lo mismo tuve que buscar otras formas para salir adelante y busqué la plataforma que más me gusta que es seguir en el boxeo y seguir por la senda de la pedagogía. Se dio por ese lado, pero siempre quedan las ganas de poder pelear y creo que eso nunca se me va a quitar.

Dentro de este trabajo ligado al boxeo destaca el que realizas con tu papá con niños, niñas y adolescentes en riesgo social. ¿Cómo ha sido esa experiencia?

Soy un agradecido del boxeo e imagino que parte de mi generación igual porque nadie viene de una familia muy acomodada, nosotros somos gente de esfuerzo, todos mis estudios los tuve gracias al deporte, el deporte te forma, el deporte te disciplina, el deporte te hace una mejor persona y eso es fundamental. Gracias a Dios tuve una buena formación de mis padres y eso lo quiero reflejar en el gimnasio. Nosotros tenemos muchos niños en situación de calle y situaciones de riesgo social y estos chicos nos ven a nosotros como padres, entonces no hay nada más lindo que ver a esos niños y que cuando tienen problemas se acerquen y te pregunten cosas, personalmente siento amor a la pedagogía por eso, es algo que me llena. Yo aplaudo a mi papá por todo lo que hace, es un trabajo en conjunto pero él es el capitán del barco. Es un trabajo que nos llena de orgullo y que pocos pueden decir que lo hacen.