Este sábado 12 de mayo, se llevará a cabo una de las más esperadas batallas del año, el enfrentamiento entre Vasili Lomachenko (10-1-0) y Jorge Linares (44-3-09), será al menos en el papel uno de los enfrentamientos más espectaculares del 2018, digo en el papel, porque después del desastre de Rigondeux, aprendimos que lo más saludable es bajar las expectativas al respecto.

Los factores de la batalla son:

Velocidad: Linares tiene ventaja aquí. Lomachenko está más en la misma línea que Luke Campbell, quien ya se enfrentó a Linares. Sin embargo, Lomachenko sabe darle muchas más variables y ángulos a sus ataques.

Poder: Linares ya que está en la categoría ligero por más tiempo.

Habilidades de boxeo: ambos

Experiencia: Linares. Su record de 44 peleas, demuestra que tiene mucha experiencia. Lomachenko siendo una súper estrella en el amateur perdió con Siri Salido, quien cuenta con un interminable arsenal de mañas, para reducir la táctica de un boxeador amateur de elite. Por lo tanto, Linares, cuenta con un buen respaldo, para recurrir al plan B en caso de necesidad.

Inteligencia en el ring: ambos Linares y Lomachenko son dos luchadores inteligentes dentro del ring.

Uso del ring: Lomachenko tiene la ventaja aquí. Linares tiende a bajar el ritmo en los rounds intermedios, con Mercito Gesta, a ratos no parecía llevar la ofensiva a ninguna parte. En este campo Lomachenko no pierde el tiempo y crece con cada asalto.

Juventud: Lomachenko, de 30 años, es dos años más joven que Linares. pero  ambos son boxeadores con excelentes condiciones atléticas.

Tamaño: Linares. Tiene 173 cm, en comparación con Lomachenko, de 170 cm, y tiene una ventaja de alcance. El tamaño de Linares podría ser un problema para Lomachenko si elige quedarse afuera y jab toda la noche, aunque tampoco es un factor a confiarse, en world super series de AIBA, Lomachenko demostró que posee increíbles habilidades en la distancia corta.

Aunque Linares tiene la ventaja en muchas de estas áreas, le resultará difícil ganar esta pelea a menos que pueda hacerlo con su ventaja de velocidad y su habilidad para lanzar combinaciones, esta parece ser la clave. Lomachenko ha sido más rápido que la mayoría de sus oponentes, y ahora tiene el hábito de tirar golpes veloces, con gran volumen, provocando el abandono. Los oponentes de Lomachenko lo abandonan porque se avergüenzan y no quieren ser dejados en ridículo ​​por una pelea completa. Esta habilidad es la más temible de Lomachenko, su capacidad de iniciar una guerra “psicológica” con la que mina y destruye la moral de sus rivales. La lucha de Linares en este campo será sostener una concentración única y evitar esas lagunas que mostro en los combates contra Campbell y Gesta.

Esto va a ser difícil para Lomachenko, porque esta pelea se librará en su tercera división de peso desde que se convirtió en profesional hace cinco años en 2013.  Ha subido 10 lbs. desde que comenzó su carrera profesional en 126, lo cual no es fácil de hacer en las clases de peso más ligero y aun así tiene éxito. Lomachenko ha ganado títulos mundiales en peso pluma y súper pluma. Ahora, si es posible, intentará ganar un cinturón más en peso liviano.

 

Lomachenko entra en la pelea con Linares con una racha de 9 victorias consecutivas que compiló desde su única derrota de su carrera contra Orlando Salido en marzo de 2014. En esa pelea el, aguerrido mexicano lo castigo al cuerpo con vehemencia, de manera reiterada y con prácticamente todo el cuerpo. Fue un combate contra un boxeador muy experimentado. Es sin duda un combate cerrado y difícil, pero si Linares espera tener oportunidades de triunfo, necesita, centrarse en el cuerpo, sostener la intensidad física y psicológica a la que Lomachenko somete a sus rivales, y a su vez, mantener la ofensiva y no dejar crecer al ucraniano.

En el papel y los videos, Lomachenko tiene mucha ventaja, pero Linares ha pasado por demasiadas batallas como para desmoronarse psicológicamente como le paso al cubano Rigondeux. Esa noche en el ring, una cosa será fundamental, quien sea capaz de imponer su boxeo al otro, será el dominante.

 

 

 

 

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