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Este sábado, en el Gimnasio Las Ánimas de Valdivia, un nuevo boxeador chileno debutará en el profesionalismo. Se trata de Gerardo “El Niño de Hierro” Mellado, quien luego de una destacada carrera como boxeador amateur (fue campeón nacional en la categoría 91 kilos), decidió dar un salto en su carrera y probar suerte en el pugilismo rentado.

El púgil del Club KO enfrentará en su primera pelea en este camino ante el argentino Manuel Carrizo, en una pelea pactada en la categoría semi pesado.

En la siguiente conversación, Mellado aborda sus expectativas en esta nueva etapa y el camino que ha tenido que recorrer para llegar a este punto de su vida.

¿Qué te hizo tomar la decisión de debutar en el profesionalismo?

Hace mucho tiempo estaba pensando en esto, era mi meta. Me di cuenta que no había mucho futuro en el boxeo olímpico, soy casado, tengo familia y no puedo estar sin recibir un sueldo, incluso me llamaron para integrar la selección pero tuve que decir que no por lo mismo. Llegó un día en que el profe Alejandro me ofreció una pelea amateur con un argentino y ahí me preguntó que si no quería dar el salto y se ofreció a ayudarme. Una de las cosas que me motivó fue eso, encontrar un entrenador como Alejandro Concha con el que me siento seguro y preparado.

Estamos en una etapa en el que el boxeo está recibiendo más apoyos, ¿cómo ves el panorama en el cual harás tu debut?

Más que nada estoy agradecido con mi entrenador, él ha sido el único que ha confiado en mí, me empezó a ayudar sin esperar nada a cambio, me he fijado que hay más auspiciadores pero en mi caso no he recibido nada en ese sentido, con Daniela (Asenjo) se demoraron años en apoyarla, pero estoy tranquilo porque se ve que hay más movimiento.

Eres uno de los boxeadores más grandes en cuanto a peso del país, ¿sientes la responsabilidad de representar al boxeo chileno en una categoría donde no tenemos muchos exponentes?

Me hace sentir un poco nervioso pero a la vez un poco contento, eso me ayuda a mí porque me sirve para llamar la atención y yo sé que tengo mucho que dar. Sé que todo es diferente a partir de ahora, se siente el cambio, pero me siento contento porque habrán más miradas en mí para ver si soy capaz. Tengo una pegada bastante buena así que voy a ver cómo ando en el profesionalismo.

¿Has tenido problemas para entrenar debido a la falta de boxeadores de tu peso?

Si, por supuesto. Yo veo a mis compañeros que tratan de ayudarme pero no puedo poner todas mis fuerzas en un sparring. Tengo que salir afuera a boxear con gente avezada o con profesionales del kickboxing para poder trabajar velocidad, coordinación y la fuerza también.

Cuéntanos un poco de tu historia, ¿cuándo comenzaste a boxear y que otras actividades tienen además del boxeo?

Mi historia es complicada. Mi personalidad se basa al esfuerzo, a los 15 años me vi en la obligación de salir de casa, a quedarme solo. Antes de irme de casa mi padre me obligó a boxear para que no sufriera bullying, me llevó donde un amigo de él y ahi comencé a entrenar, en el Arturo Godoy. Me casé a los 19 años y ahí mi esposa me empezó a motivar, a apoyar, ella es la que me da las fuerzas para seguir.

¿Cuáles son tus metas en el boxeo profesional?

Tenemos que ir paso a paso, tengo grandes sueños, son tan grandes que llegan a dar miedo, pero yo sigo los consejos de mi entrenador y seguir paso a paso. Ganar esta pelea, aprender, me falta aprender mucho, esperar a que salga algún contendiente y mi pretensión mayor es entrenar afuera, ojalá en Estados Unidos, pero como dice mi entrenador hay que ir paso a paso, tengo 25 años, no todo está perdido así que a trabajar.

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