Cuando una de nuestras deportistas se sube arriba del ring a representar al país es difícil mantener la imparcialidad. Todos y todas quedamos profundamente frustrados luego de conocer el resultado de anoche entre la valdiviana Daniela Asenjo y la mexicana Maribel Ramírez, pero el rigor de nuestra profesión nos obliga a realizar una reflexión con calma y a la altura de la exigencia que representa juzgar un combate tan parejo como el que se desarrolló en el Gran Arena Monticello.

Recordemos que en juego estaba el cinturón de campeona mundial super mosca de la AMB y la importancia del premio acrecienta aún más esa congoja y el desasosiego luego de conocer el resultado porque, efectivamente, Daniela Asenjo estuvo muy, pero muy cerca de ganar esa pelea, de hecho, si la chilena se hubiese llevado un asalto más, probablemente a esta hora estaríamos celebrando a una nueva campeona mundial, en vez de lamentar otra oportunidad perdida para nuestro boxeo.

Tuve que ver dos veces la pelea para poder tener un juicio que sea objetivo. Cuando el combate se llevó a cabo anoche no pude anotar los asaltos debido a que tuve que preocuparme de otras cosas relacionadas con nuestra página, pero de acuerdo a lo que estaba viendo tenía la sensación de que Daniela se estaba imponiendo a su rival. Hubo asaltos en los cuales la mexicana demostró por qué es la campeona mundial, sobre todo su fortaleza física y stamina que son sus principales armas, pero en líneas generales me quedé con la sensación de que la chilena se había llevado el combate, por un estrecho margen, pero se lo había llevado.

Luego de conocer el resultado y sobre todo por la molestia generalizada que provocó el fallo de los jueces, dediqué parte de la mañana de este domingo a ver nuevamente la pelea, anotarla y ponderarla con más calma y el resultado fue distinto, mi tarjeta, al igual que dos de los jueces del combate, dio empate a 95.

¿Por qué entonces esta sensación de que estuvimos ante un fallo injusto? A mi juicio son dos las razones. La primera, la presencia del juez Jorge Trípodi, que tuvo que juzgar este combate de emergencia luego que dos de los jueces designados por la Asociación Mundial de Boxeo no pudiesen estar presentes la noche de la pelea. Esto obligó a que Romina Arroyo, quien originalmente sería la tercera sobre el cuadrilátero también asumiera labores de juez.

Trípodi es un juez de dilatada trayectoria y que en varias ocasiones ha estado en el ojo del huracán por su criterio. De hecho, Trípodi fue juez en el combate que tuvo Daniela Asenjo ante Isis Mascareña por el título chileno super mosca y que terminó con victoria de Mascareña con una tarjeta incomprensible que entregó Trípodi. Pero, así como en este medio hemos sido crítico respecto de algunas de sus decisiones, también tenemos que decir que la tarjeta que entregó anoche se ajusta a lo que nosotros vimos sobre el cuadrilátero.

El segundo factor que explica esta sensación de injusticia y que creo es el más relevante, es que los rounds que ganó Daniela Asenjo fueron mucho más claros y contundentes que los que se llevó la campeona mundial mexicana.

De acuerdo a nuestra tarjeta, Daniela Asenjo se llevó los rounds 2, 3, 6, 7 y 10; mientras que la mexicana se impuso en los asaltos 1, 4, 5, 8 y 9. De esos rounds, a nuestro juicio son inapelables los asaltos 2, 3, 5, 6, 8 y 10; por su parte, los rounds 1, 4, 7 y 9 fueron asaltos parejos y que perfectamente podrían haber ido para cualquiera de las dos boxeadoras.

Por eso la sensación de que Daniela tuvo mayor dominio sobre el cuadrilátero, pero no debemos olvidar que en el boxeo se puntúa asalto por asalto y, por ende, cada round es una pelea distinta y tiene que ser ponderada como tal.

Lo positivo es que Daniela demostró un buen boxeo anoche en el Gran Arena Monticello, pero, también hay que reconocer que al frente tenía a una boxeadora que, pese a sus limitantes técnicas, demostró un poderío físico que le permitió, a veces solo con volúmen de golpes, llevarse los asaltos, porque si bien muchos de sus ataques no conectaban, era tal la cantidad de golpes que de todas formas terminaban entrando algunos y eso le permitió llevarse algunos asaltos, sobre todo los más parejos.

Sabemos que estas oportunidades en el boxeo no aparecen todos los días, pero si algo debemos rescatar, pensando en una nueva chance por el título mundial, es que Daniela tiene el boxeo para terminar con el brazo en alto, solo hace falta hacer los ajustes que permitan que esos asaltos que se le fueron por un escaso margen se aseguren y de esa forma no dar espacio a la duda o a la interpretación que muchas veces caminan sobre la cuerda floja de la injusticia.

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