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Este domingo recién pasado terminó el Campeonato Nacional Cadete de Boxeo, en la Fechibox ubicada en la comuna de San Miguel. A pesar del poco espacio, se realizó con un lleno total en el edificio de la Federación, que siempre da la impresión de viajar al pasado, con parqué de madera que aún existe, espalderas a los costados y los antiguos pero incólumes, sacos LUS, que dan la impresión de estar detenidos en el tiempo. En medio de este ambiente vintage se desarrolla el Campeonato de Cadetes 2017, el gimnasio de la Federación pareciera ser el ambiente propicio para hablar del estado del boxeo en la capital.

Si vemos los resultados, de 12 campeones de todas las categorías, solo 3 pertenecen a Santiago, en 48k Eric Astudillo, 50k Kimberly Sandoval y Javier Labra en 66K, Club México, Santiago Oriente (club de origen San Ramón) y Santiago Sur, respectivamente.

El campeonato fue ganado por Atacama y Curicó respectivamente. Existe en estos resultados un mensaje evidente, si la Región Metropolitana es la más populosa y sumado a la mayor cantidad de recursos, que ingresan de diversos fondos tanto gubernamentales, como privados, sumando la creciente aparición de clubes de carácter privado con fines de lucro, como Team Pardo, Vitalis Academy, BXO, All Boxing y White Collar.  Que son algunos de los nuevos clubes que al menos hace 5 años están funcionando con muy buena participación en algunas veladas locales.

Sin embargo a pesar del número de nuevos clubes, estos no optan por federarse, ya sea por razones particulares o porque la negociación del viejo estilo resulta muy engorrosa. Si  vemos los resultados del último nacional de 2016 en Arica, solo dos campeones son de Santiago, Juan Pablo Meza y Yerko Bravo, este último sancionado por doping positivo. Ambos púgiles provenientes del club  México uno de los más prestigiosos de la capital. En el análisis de los resultados, vemos que los clubes de provincia ganan por amplio margen, disponiendo de menos recursos y menos facilidades materiales. A pesar de esto siguen liderando los resultados, Santiago demuestra así múltiples falencias en términos de organización y entrenamiento.

Respecto de esto último parece no aplicar la teoría sociológica utilizada por Loic   Wacquant [1]en la cual el mayor desarrollo de veladas y proliferación de clubes, podría aumentar el nivel competitivo en relación a una mayor difusión del deporte.

Sin embargo los clubes privados solo existen con fines comerciales y aunque de vez en cuando compiten con buenos resultados, sus boxeadores no asisten a los torneos federados, respecto de esto mismo se crea un círculo vicioso en la capital, que no reproduce nuevos púgiles cadetes que se proyecten con posibilidades serias de tener resultados a nivel deportivo.  A si mismo, los distintos clubes que pululan por la ciudad forman en su mayoría jóvenes mayores de edad, y los clubes formativos tradicionales adolecen una serie de falencias económicas y administrativas. Al parecer la estructura hipermoderna de comercio y deporte de nuestra capital juega en contra de una real base deportiva de la Región Metropolitana. Las regiones, con menos infraestructura y recursos, están constantemente logrando mejores resultados. Este es un llamado al deporte y la protección de la dulce ciencia hacia el futuro.

 

[1] Véase su libro Cuadernos de aprendiz de boxeador.