Esta historia es la curiosa aparición de un púgil chileno poco conocido que se hizo famoso en Argentina y Uruguay, su aventura comienza en Valparaíso, en 1919 en donde trabajaba como carrocero en la ciudad puerto y dedicaba, en sus ratos libres a realizar competencias de fuerza como tirar de los carros con su fuerza o su más particular proeza, lanzar ruedas de carros por los aires, dice en una entrevista a la revista Los Sports en 1924, que así fue como es hizo conocido en el circuito nacional de los “deportes de contacto” que para la época eran la lucha grecorromana, el boxeo, judo y las curiosas competencias de fuerza o “Strongman” en donde se lanzaba o arrastraba toda clase de cosas pesadas, piedras, troncos, pesas, animales y en el particular caso de Adolfo Gonzales que, lanzaba ruedas.

Así es cómo fue descubierto y se le organizó un combate en Iquique, en donde entrenó exclusivamente lanzando ruedas de carruaje y tirando carros. Su campaña fue fructífera, ya que gano 5 peleas y perdió la más importante contra el peruano que más tarde sería una figura del boxeo nacional Alex Rely. Después de esta pelea consiguió dadas sus grandes condiciones para aguantar golpes, un contrato para pelear en Mendoza, en donde según sus palabras “ los Cuyanos, lo aplaudían por ser “panero” y “aguantador” sinónimo de esta extravagante supuesta condición boxeril de tener “corazón”, después de esta campaña en la provincia argentina de Cuyo, logra un relativo éxito que lo lleva a Argentina y posteriormente a Montevideo que por esos años era un polo de desarrollo boxeril por su popular puerto en donde frecuentemente se podían ver boxeadores europeos e incluso africanos. Por el azar del destino el ahora llamado Johnston Gonzales, (antes se llamaba Adolfo) para según el darle un giro internacional a su carrera, ya que emulaba al campeón peso pesado Jack Jonhson, famoso por su colosal fuerza.

En Montevideo el combate contra Alejandro Trías el campeón Sudamericano, lo perdió por KO, según él después de una épica pelea. Sin embargo Johnston Gonzales, manejado por el aristócrata Saenz Soro personaje de relevancia en los círculos boxeriles, menciona que no ha peleado en Santiago nunca y solo viene a la pelea por el título nacional semi pesado contra el famoso boxeador Panameño radicado en Chile, William Murrray, al ser consultado por Los Sports, Johnston responde “los negros solo me han noqueado por el olor”, y en declaraciones aún más rimbombantes, comenta  que su estilo de pelea es “ir adelante, lanzar gualetazos y pegar fuerte con las dos manos, siempre hacia adelante, su técnica era lanzar a lo que tenía en frente con todas sus fuerzas”.

En esta impresionante entrevista a los medios de la época previa al combate contra Murray por el título semi pesado, asegura que dará pelea y se llevará el título. Así el 14 de noviembre de 1924 la pelea se realiza en Santiago, con gran expectación de la prensa, ya que al fin este “chileno” con nombre internacional podría vencer al imbatible Murray. Sin embargo, en la pelea pactada a 15 asaltos, Murray le gana cada uno de ellos, es más los cronistas deportivos de la época titulan la crónica “el delito de entrenarse solo”.

Así Johnston quien decía que solo podía ser noqueado por olor, tenía razón, su boxeo de pegar fuerte con las dos manos, dejo claro que no era en ningún caso un boxeador, pero es más tenía el sello de su época característico de los boxeadores nacionales, Duque Rodriguez, Quintín Romero y Indalicio Lillo, este último conocido por lucir una piel de leopardo y levantar rocas en el Club Hípico. Del internacional Jonhston Gonzales no se supo otra vez al menos en Santiago, Murray le dio una paliza monumental y después de esto tal como dijo se fue a Argentina a seguir recibiendo palizas por dinero. La rocambolesca historia de Jonhston Gonzales, pasará a la historia como un modelo de boxeo nacional, que se perpetuaría en la escuela nacional de boxeo, con Duque Rodríguez, Godoy, Buccione, y muchos más priorizando el intercambio sin mucho sentido práctico.