Patricio Villagra es iquiqueño, la misma tierra que vio nacer a púgiles como Estanislao Loayza y Arturo Godoy, ha sido campeón nacional amateur en tres categorías y representó a nuestro país en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011.

Villagra prometía ser una de las figuras más destacadas del deporte de los puños en nuestro país, pero una serie de desencuentros con la dirigencia, lo sumió en el abandono deportivo truncando sus aspiraciones de, por ejemplo, representar a Chile en Toronto 2015.

Esa es la historia central del documental “Patricio Villagra: Las heridas de un guerrero” de los jóvenes realizadores Magdalena Tavonatti y Cristián González y que fueron galardonados con el premio Estímulo Telefónica a las Comunicaciones, ETECOM Chile 2015, reconocimiento que se entrega a trabajos presentados por estudiantes de periodismo.

Boxeadores conversó con uno de sus realizadores, el estudiante de la Universidad de las Américas, Cristián González, respecto de la experiencia de haber realizado este documental.

¿Por qué se les ocurrió contar la historia de Patricio?

Nace de la necesidad de contar una historia y de ayudar a crear opinión en la gente. Nosotros como futuros periodistas tenemos claro que seremos formadores de opinión y, en ese sentido, queríamos ahondar en la crisis que vive hoy en día el deporte y vimos esa crisis personificada en la historia de Patricio, un atleta de alto rendimiento, que representó a Chile en los Panamericanos y que hoy vive en el abandono. Ahí nace el documental y en el trayecto nos dimos cuenta que podíamos participar en este concurso de Telefónica, vimos que teníamos posibilidades y gracias a este premio el documental se está difundiendo.

¿Habías trabajado antes con el tema del boxeo, eres un aficionado al deporte?

Mi relación con el tema de la identidad con el deporte y más con el boxeo nace desde la cuna, yo soy de Iquique y me críe frente al club más antiguo de la ciudad, uno sabe de las historias, nacemos con esa identidad de la Tierra de Campeones y así también fue cómo conocí la historia de Patricio, lo entrevisté cuando fue a Guadalajara y luego, lamentablemente, le perdí la pista. Un día voy caminando por el centro de Iquique y veo a Patricio vendiendo mote con huesillos y digo “cómo está haciendo esto, él debería estar entrenando” y después cuando vuelvo lo veo vendiendo palomitas y digo esto es notable porque él sigue entrenando, pese a estar castigado por la Federación, logró competir en los Odesur, es triple campeón nacional, pero me llamó mucho la atención la falta de sensibilidad para obtener algo de apoyo. Hoy solo tiene una beca que otorga la municipalidad y con eso es imposible sustentar a una familia. En el documental sale la palabra del entrenador de la selección nacional que dice que él debe estar entrenando en Santiago, por lo menos, tres veces al día, pero claro si hace eso ¿cómo mantiene a su familia?

¿Qué te parece ese contrasentido entre el pasado glorioso del boxeo y la realidad con la que te topaste en el documental?

Llamativo, mientras contábamos la historia se estaban desarrollando los Juegos Panamericanos en Toronto, y a Patricio lo entreviste un mes antes que empezaran las competencias y me contó que él soñaba con estar ahí y en los Juegos Miguel Veliz, que fue sparring en su momento de Patricio Villagra gana la medalla de bronce, y eso no se hubiese logrado con todo lo que peleó Villagra. Da pena ver la situación de algunos boxeadores que viven en el abandono, todas las peleas dirigenciales, allá mismo en Iquique hay dos asociaciones y ellas mismo se pelean. Para nosotros, los iquiqueños, eso causa molestia y tristeza porque conocemos la historia del boxeo chileno.

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